La Sala de Periodistas de la Casa Rosada amaneció hoy cerrada y vacía. En una decisión que rompe con la tradición democrática iniciada en 1983, el gobierno de Javier Milei decidió no renovar ninguna de las acreditaciones de los medios de comunicación, y bloqueó de forma generalizada el acceso a la sede presidencial.
Los trabajadores de prensa, que habitualmente cubren la actividad oficial, se encontraron con que sus huellas dactilares habían sido borradas del sistema de ingreso.
El detonante de la medida fue una denuncia penal presentada por el jefe de la Casa Militar, el general de brigada Sebastián Ibáñez, contra dos cronistas del canal Todo Noticias (TN). La acusación es por "divulgación de secretos políticos y militares" tras la difusión de imágenes grabadas en los pasillos internos de la Casa de Gobierno.
A pesar de que el Gobierno se encontraba en un proceso de revisión de credenciales, optó por cancelar masivamente la prórroga de los permisos vigentes sin previo aviso. El propio presidente Javier Milei respaldó la medida con un virulento mensaje en redes sociales.
"Basuras repugnantes. Me encantaría ver a esas basuras inmundas que portan credencial de periodistas salir a defender lo que hicieron estos dos delincuentes", escribió en X, al apuntar al 95% de los profesionales del sector.